Rompiendo limites: Cascadas de Roberto Barrios, Chiapas

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Una de las conclusiones a las que he llegado junto con muchos de los viajeros con los que me encuentro en el camino, es que se viaja para crecer, para vencer miedos, para expandir horizontes, para romper con los límites que nos impone la vida sedentaria, en fin, tantos propósitos pero este es un gran común denominador.

Algo increíble es entonces que en tu país puedas encontrar aquellas actividades que te permitan lograr esto.

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Dedico esta entrada a mis amigos y colegas en las Cascadas de Roberto Barrios, Chiapas, quienes me han permitido vivir aventura tras aventura, aprender de ellos, inspirarme y admirarlos por su actitud emprendedora, gran servicio y dedicación y las muchas ganas que tienen de crecer a través de esta experiencia.

Pero, empecemos por el principio. ¿Alguna vez has estado en una playa, una cascada, una alberca inclusive en donde observas a los chiquillos o a gente super aventurera y experimentada haciendo cosas que se ven super divertidas pero que simplemente tu mente te dice que tu no podrías hacer ESO? ¿O te quieres animar pero la vocecita en tu cabeza dice “Tengo miedo”. ¿No te ha pasado? A mi infinidad de veces, y, casi siempre fue porque estaba sola o porque no estaba al lado de alguien que me dijera: “animate”.

Pues esto es lo que son Francisco y Elder para mi. (Me falta uno de los chicos que siempre están ahí, me disculpo, me falló la memoria con su nombre pero para el esta nota también y mi eterna gratitud y admiración).

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Fue gracias a mi trabajo actual que llegue a este paraíso: Cascadas de Roberto Barrios en Chiapas.

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No te voy a decir como llegar porque eso lo puedes investigar, además, es muy fácil, están a tan sólo 1 hora de Palenque.

Lo que te voy a contar, además de mostrarte las maravillosas fotos es lo que este lugar me hace sentir y además, lo que he logrado compartir con mis amigos y guías exploradores.

Llegamos a una comunidad que en su momento fue zapatista, y puede que aún existan algunos simpatizantes, pero más bien, llegamos a una comunidad de personas, todos mayas, todos viviendo en armonía, gallinas, puerquitos, perros flacos, tienditas, vendedores de pulseras y galletitas de ajonjolí.

Este lugar no goza de la infraestructura que Agua Azul o Misol – Ha, pero así está bien, aún mantiene un dejo de virginidad, que sin embargo, debemos proteger de la ignorancia e irresponsabilidad de aquellos que disfrutan de el y sin embargo lo ensucian sin consideración. Pero, esa es otra historia.

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Caminamos unos diez minutos por la jungla hasta llegar a las primeras 2 caídas de agua, la cual en momentos, si no ha llovido mucho, se torna de un verde esmeralda maravilloso.

Siguiendo nuestro camino y bajando por una escalera de madera, nos encontramos con una de las albercas naturales y que de entrada hace de estas cascadas un espectaculo para mis ojos. Sonrío cada vez que llego y no puedo esperar a saltar.

El agua es fría, y me dicen lo estará más en Diciembre que regrese, ya veremos si nos animamos entonces también.

Hasta aquí ya nos acompañan Francisco y Elder, listos para guiarnos a la aventura de nuestras vidas.

He llevado jóvenes de 20 años, gente madura de 40 y mayores de 72, todos han sido invitados a vivir esta experiencia, todos se han animado, se han atrevido, y han salido del otro lado más fuertes y maravmnillados diciendo a sí mismos “lo logré”.

La aventura consiste en que seguimos a Francisco y a Elder, muchas veces tomándolos de la mano, escalando rocas, empujando nuestros cuerpos a través del caudal del agua, subiendo como podemos, cuidando nuestros pasos, llegando cada vez a espacios que nos quitan el aliento, nos maravillan y nos asustan a la vez. Atravesamos algunas rocas que nos pueden lastimar, lodo que nos invita a caernos, hierbas que nos hacen cosquillas y que nos hacen preguntarnos si habrá algún insecto que nos ataque en cualquier momento.

La aventura empieza desde el primer paso, todo es desconocido, todo es nuevo, todo es especial, y esa es la maravilla de este juego.

Nuestra aventura es a través de 6 o 7 escaleras de las cascadas y finaliza con una resbaladilla natural que bajamos sobre botellas recicladas de coca cola de 2 litros. ¿Quién se lo hubiera imaginado?

Al final claro, todo el mundo agradecido y sorprendido no solo por las acrobacias de nuestros amigos si no por la pasión con la que realizan su trabajo. Nos cuidan, nos dan la mano, se encargan de asegurar nuestros pasos y reducir al mínimo la posibilidad de accidentes, nos animan, se involucran y se convierten en parte del grupo, además, como pueden se interesan en nuestra historia y quieren aprender más de mi, de ti, de todos.

Esto no es su trabajo, ni si quiera reciben un salario, fue su imaginación, iniciativa propia y espíritu emprendedor lo que los llevó a compartir aquello en lo que ellos son expertos y con esto cambiar muchas vidas.

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He visto gente vencer su miedo a las alturas, claustrofóbicas, señoras y señores de edad avanzada, chicas caerse y levantarse, y a todos sonreír de oreja a oreja incrédulos de lo que acaba de pasar.

Me hablan maravillas de los chicos, de la experiencia, de las cascadas y me dicen “Ha sido uno de los mejores días de mi vida”. 

Así que Francisco y Elder, esto es por ustedes.

Ahora, ¿En dónde los encontramos? ¡Fácil! Después del mediodía, justo en donde se paga la entrada de 20 pesos a las cascadas, pueden preguntar por ellos si no los ven.

Eso sí, esto no es gratis, ellos tendrán toda la disposición de trabajar con ustedes, de guiarlos, de acompañarlos y llevarlos de la mano como a mí para darles la experiencia de su vida.

¿Cuánto cuesta esto? Mi sugerencia: Por lo menos $50 pesos por persona. Si, lo dije bien, por lo menos.

El trabajo de estos chicos es invaluable por lo que representa y no por lo que es. Por lo que te deja a ti viajero y por lo que puedes compartir.

No dejes de documentar tu experiencia y contarnos cómo la has pasado.

Recomienda este lugar, recomienda a Francisco y a Elder y a todos sus compañeros, pero nunca olvides, valora nuestra naturaleza, cuida los espacios que nos da, y si ves a alguien que no lo está haciendo, detenlo y pídele que lo haga, por ti, por todos nosotros.

Gracias Chiapas, Gracias Roberto Barrios, Gracias chicos.

Les deseo éxito.

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